¿Cómo
incorporar la masturbación dejando la vergüenza de lado? ¿Qué pasa cuando el
sexo no tiene fines reproductivos sino meramente placenteros?
Desde Onán (personaje bíblico que para no darle descendencia a su cuñada se retiraba antes del acto sexual y lo concluía manualmente) hasta la actualidad, el sexo sin fines reproductivos esta teñido de un manto culposo. Lentamente la aceptación del placer por el placer en sí mismo, y no mirando exclusivamente a la procreación, ha ganado terreno y ha sido, incluso, avalado clínicamente debido a sus beneficios psicosexuales y corporales.
La práctica masturbatoria se ha incorporado al encuentro sexual en pareja, ya no como forma contraria al coito, sino como complementaria. Es un juego muy erótico que, a su vez, ayuda a perder el miedo y la vergüenza a ser observados, favorece al conocimiento y la confianza mutua.
Para incorporar el petting –las caricias proporcionadas en pareja– se puede comenzar con






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