Has
evolucionado y experimentado. Entonces, ¿por qué representa un reto tu primera
noche con una nueva pareja?
Pocas cosas nos vulneran más que un debut sexual. El primero, primerísimo
estuvo cargado de nervios y caos, porque era algo desconocido. Pero esta vez
sabes a lo que vas, o al menos a un esquema del hecho.
Lo
hueles, sabes que esta cita es estratégica y lo más probable es que vayan más
allá de besos y roces. Darán el salto al contacto a full. Y a casi todos nos pone algo
“temblorosos”. Naturaleza humana, por encima de todo porque nos urge mostrar
que somos no sólo competentes sino expertos, que estamos dotados de capacidad
para que nos disfruten. Pero, ¿cómo? ¿Qué integrar o descartar?
1.
Siéntete humano(a)
De inicio, deshazte de tus estorbos personales, de esos demonios que pueden
decirte casi conscientemente que no eres lo suficientemente bueno(a), en
cualquier aspecto.
Por
otro lado, focalizar tu atención en tu aspecto es otro clásico del sabotaje. De
ponerte a “buscarte defectos”, terminarás deformando tu imagen. No sucede a
nivel físico, pero tu nueva pareja lo percibe.
2.
Inicia la faena con el pie derecho
Previamente han tenido experiencias eróticas (de contacto), de exploración (y
autoexploración a solas), de vivencia del deseo; de ese “Ya quiero”. Pero con
seguridad cada uno trae sus historias de éxito y de fantasmas entre sábanas.
Mapas estratégicos de estímulos basados en la experiencias; trucos y posturas
que nunca les han fallado, pero

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