Suele ser complicado encontrar y mantener el equilibrio en las relaciones humanas. A menudo, la gente se queja de que los demás no le demuestran su aprecio con la frecuencia y la intensidad que le gustaría. Cuando es probable –según nuestra experiencia- que en muchos casos están cayendo exactamente en lo mismo que critican. Se quedan esperando que los seduzcan, los enamoren.
Muchas veces, si no toman la iniciativa, no es por pereza o por desgana, sino porque no se atreven. Temen el rechazo, temen que sus acercamientos no caigan bien y prefieren





