La relación de pareja se comporta
como un ser vivo que cambia con el tiempo, envejece y puede morir
prematuramente si no la cuidamos lo suficiente. Mantenerla en buen estado lleva
tiempo y trabajo. Pasada la primera etapa de la convivencia, se puede pensar que nuestra
pareja ha cambiado, que no es como antes. Quizá sea cierto,
pero quizá lo que ha cambiado es nuestra manera de mirarla. No estaría mal reconquistar la
intensidad y el bienestar que sentíamos al principio. Las razones por las que amamos, en
gran medida inexplicables, se deben a los movimientos inconscientes de nuestros
deseos. Ellos nos conducen hacia una u otra persona. Al comienzo de una relación somos conquistados por una avalancha
de afectos que nos hace sentir felices. Después surgen los conflictos que hay que superar para reconquistar el
lugar que deseamos tener junto a la pareja.
Los miembros de una pareja, por
mucho que se hayan querido, pueden devenir en dos desconocidos si no cuidan su
relación amorosa. Tienen que adaptarse a los
cambios. El amor evoluciona, cambia, como






