Por César Barrera Vázquez
Estaban en una sesión fotográfica. La modelo,
una mujer de 18 años, pelo castaño y delgada, los veía desde el sofá rojo,
donde estaba acostada, desnuda; apenas un velo color blanco, de seda, cubría su
pubis depilado; las piernas, a través de la seda, adquirían las sinuosidades
geográficas de dos montañas níveas. Ramiro prendió un cigarro y por un momento
dejó de sentir el prematuro endurecimiento en la entrepierna.
Ramiro se movió de un lado a otro, con paso de
depredador que asecha. Buscaba el
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